En estas imágenes podéis ver de que manera tan original se las arreglan en el pueblo para poner las paradas de autobús. Un triste palo "pelao" con los horarios enganchados con un plástico.
Están en la segunda calle más importante del pueblo, que lo cruza de punta a punta, y de unos dos kilómetros y medio de larga. No son provisionales, que ya están desde hace varios años.
Estas paradas son de lo más versátiles. Si llueve, te mojas. Si hace frío, te hielas. Si hace calor, te abanicas. Y como haga viento, te jodes.
Y como se te ocurra quedar con alguien en lo de: "Nos vemos en la parada del autobús", ya podéis poneros a cantar como las perdices para poder encontraros.


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